Miércoles 22/04/2026
FOTO: Katarina Wolnik Vera
Texto: Teresa Fernández
Cada 23 de abril, Cataluña celebra Sant Jordi, una tradición que combina libros y rosas como símbolos de amor, cultura y conexión. En un contexto donde las relaciones interpersonales están cada vez más mediadas por la tecnología, esta festividad invita a reflexionar sobre la calidad de nuestros vínculos y su impacto en la salud mental.
En los últimos años, la investigación ha puesto de manifiesto que la calidad de las relaciones interpersonales es uno de los factores más relevantes para el bienestar con menores niveles de ansiedad y depresión, así como con una mejor regulación emocional (Holt-Lunstad et al., 2023; Reis et al., 2022).
Sin embargo, en paralelo, se observa un aumento de las interacciones superficiales y una disminución de la conexión emocional profunda, especialmente en contextos digitales.
Cuando estar conectados no significa sentirse conectados
Tener múltiples interacciones sociales no siempre implica una mayor sensación de conexión. De hecho, diversos estudios recientes señalan que las interacciones superficiales pueden generar una sensación de vacío emocional, especialmente cuando sustituyen vínculos más profundos (Lieberman et al., 2023).
Se diferencia entre cantidad y calidad de las relaciones. Mientras que la cantidad se refiere al número de interacciones, la calidad implica aspectos como la intimidad, la confianza y el apoyo emocional. Es esta última la que se ha relacionado de forma consistente con el bienestar psicológico (Reis et al., 2022).
En este sentido, festividades como Sant Jordi pueden funcionar como una oportunidad para reconectar de forma más significativa con los demás.
El valor emocional de los pequeños gestos
Regalar un libro o una rosa puede parecer un gesto simple, pero tiene un fuerte componente simbólico y emocional. Los actos de generosidad y afecto, incluso en su forma más cotidiana, se han relacionado con un aumento del bienestar y una mayor satisfacción vital (Aknin et al., 2023).
Estos gestos no solo impactan en quien los recibe, sino también en quien los realiza. La evidencia muestra que las conductas prosociales activan sistemas relacionados con la recompensa y la conexión social, favoreciendo emociones positivas y fortaleciendo los vínculos (Curry et al., 2022).
Vínculos seguros y regulación emocional
Las relaciones cercanas también juegan un papel fundamental en la regulación emocional. Sentirse comprendido y apoyado permite gestionar mejor el malestar, reduciendo la intensidad de las emociones negativas (Holt-Lunstad et al., 2023).
Desde una perspectiva psicológica, los vínculos seguros funcionan como una base desde la que explorar el mundo y afrontar las dificultades. En este sentido, invertir en relaciones de calidad no es solo una cuestión social, sino también una estrategia de cuidado emocional.
Algunas ideas para cultivar vínculos más significativos
Más allá de un día concreto, como Sant Jordi, es posible trabajar activamente en la calidad de nuestras relaciones. Algunas estrategias basadas en la evidencia incluyen:
- Priorizar la calidad sobre la cantidad: Dedicar tiempo a relaciones significativas (Reis et al., 2022).
- Practicar la presencia: Estar realmente disponible en las interacciones.
- Expresar afecto: A través de gestos, palabras o pequeños detalles (Aknin et al., 2023).
- Fomentar la escucha activa: Validar y comprender al otro.
- Reducir la distracción digital: Facilitar conexiones más profundas.
En definitiva, Sant Jordi nos recuerda que, más allá de la inmediatez y la superficialidad, los vínculos significativos siguen siendo una de las bases fundamentales del bienestar psicológico.
Referencias:
- Aknin, L. B., Dunn, E. W., & Norton, M. I. (2023). Prosocial spending and well being: Cross-cultural evidence. Nature Human Behaviour, 7, 147–156.
- Curry, O. S., Rowland, L. A., Van Lissa, C. J., et al. (2022). Happy to help? A systematic review and meta-analysis of the effects of performing acts of kindness on well-being. Journal of Experimental Social Psychology, 101, 104323.
- Holt-Lunstad, J. (2023). Social connection as a public health issue: The evidence and a systemic framework for prioritizing the “social” in social determinants of health. Annual Review of Public Health, 44, 193–213.
- Lieberman, M. D., Eisenberger, N. I., & Crockett, M. J. (2023). Social connection and brain function: Implications for well-being. Trends in Cognitive Sciences, 27(4), 315–328.
- Reis, H. T., O’Keefe, S. D., & Lane, R. D. (2022). Interpersonal processes and well being: The importance of connection. Current Directions in Psychological Science, 31(1), 17–23.