Miércoles 10/12/2025
FOTO: Katarina Wolnik Vera
Texto: Irina Callau y Txabi Anastasio
Las relaciones son uno de los lugares donde más crecemos, pero también donde más podemos herirnos. Cuando una persona ha vivido experiencias traumáticas —violencia, abandono, negligencia emocional, dinámicas relacionales dañinas o incluso rupturas altamente estresantes—, los vínculos dejan de sentirse seguros. La cercanía emocional puede despertar miedo, desconfianza o una sensación de pérdida del propio control.
Reconstruir un vínculo después del trauma no significa “volver a ser como antes”, sino crear una forma de relacionarse que permita la cercanía sin perder el propio centro. La ciencia actual nos muestra que la recuperación de la seguridad interna y relacional es un proceso posible, y que ciertos mecanismos psicológicos pueden facilitarlo (Schore, 2021; Herman, 2022).
Cómo afecta el trauma a nuestra manera de vincularnos
El trauma interpersonal cambia la forma en que interpretamos las señales de los demás y las que provienen de nuestro propio cuerpo. Puede hacer que:
- La cercanía se siente amenazante, incluso cuando racionalmente sabemos que la relación es segura.
- Los límites personales se vuelven difusos, por miedo a perder a la otra persona.
- Aparezcan patrones evitativos, como distanciamiento, hiper independencia o dificultad para pedir ayuda.
- Se activan respuestas fisiológicas intensas, como hiperalerta, bloqueo o desconexión corporal.
Esto ocurre porque, después del trauma, el sistema nervioso aprende a priorizar la supervivencia sobre la conexión. La persona puede desear un vínculo estable, pero su cuerpo sigue reaccionando como si estuviera en peligro (van der Kolk, 2014).
El rol del cuerpo en la seguridad relacional
La neurociencia del apego ha mostrado que el cuerpo es el primer termómetro de seguridad, incluso antes de que podamos poner palabras a lo que sentimos. El modelo del social engagement system (Porges, 2011) explica que:
- La calma fisiológica facilita la conexión emocional.
- La activación —aunque sea leve— puede interpretarse como amenaza.
- La desconexión corporal (disociación) interfiere con la capacidad de sentir límites y deseos.
Por eso, muchas personas describen que “quieren confiar”, pero su cuerpo “no les deja”. Las reacciones corporales no son un fracaso, sino señales de un sistema que intenta protegerse.
La paradoja del trauma relacional: querer vincularse y temer hacerlo
Las personas que han vivido trauma suelen oscilar entre dos necesidades básicas:
- Protegerse del daño
- Conectar y sentirse acompañadas
Esta tensión puede generar comportamientos ambivalentes: acercarse demasiado rápido, alejarse abruptamente, hiperanalizar señales, o mantener relaciones donde se confunde intensidad con intimidad.
Las investigaciones sobre el trauma del desarrollo lo llaman “pérdida de la coherencia relacional” (Lyons-Ruth et al., 2006): cuando el cuerpo y la mente no tienen la misma lectura del vínculo.
Recuperar la capacidad de vincularse sin perderse
La reconstrucción de la confianza no empieza en la relación con los demás, sino en la relación con uno mismo. A continuación, se presentan prácticas respaldadas por la evidencia que ayudan a transitar este proceso.
1. Reconectar con la propia experiencia interna
Aprender a notar señales corporales y emocionales —sin juzgarlas— es un paso central. La conciencia corporal ayuda a diferenciar:
- Miedo real vs. miedo aprendido
- Límites personales vs. reacciones automáticas
- Necesidad de cercanía vs. necesidad de protección
Estudios recientes muestran que fortalecer la interocepción mejora la regulación emocional y reduce la reactividad relacional (Price & Hooven, 2018).
2. Establecer límites como forma de autocuidado
Tras el trauma, poner límites puede sentirse egoísta o arriesgado. Sin embargo, la investigación indica que los límites claros fortalecen la identidad y permiten relaciones más seguras (Gordon & Baucom, 2023).
Límites no son muros, sino acuerdos internos sobre:
- Qué estás dispuesto a tolerar.
- Qué necesitas para sentir seguridad.
- Qué ritmos te permiten abrirte sin sobrepasarte.
Tip práctico: escribe un “mini-código de límites” para relaciones importantes: 2–3 reglas básicas que protejan tu bienestar y comunica estas reglas de manera calmada y firme.
3. Regular la activación fisiológica en presencia del otro
La seguridad relacional no es solo psicológica: es también fisiológica. Intervenciones basadas en el cuerpo —como respiración vagal, grounding, o movimiento consciente— ayudan a disminuir la hiperalerta, facilitando una conexión más estable (Ogden & Fisher, 2015).
Tip práctico: la técnica del “10% de seguridad”: identifica un pequeño indicio de bienestar corporal (una exhalación más larga, un pie apoyado firme en el suelo, un hombro que se relaja) antes de acercarte emocionalmente a alguien.
Ese 10% es suficiente para empezar.
4. Mirar las relaciones desde el presente, no desde el pasado
En el trauma relacional, el cuerpo tiende a reaccionar ante señales que recuerdan al pasado. No es voluntario; es automático.
Practicar diferenciación temporal ayuda a distinguir:
- Lo que está pasando ahora
- De lo que pasó antes
Las terapias basadas en el procesamiento del trauma —como EMDR o Terapia Sensoriomotriz— muestran que esta diferenciación reduce la intensidad emocional y permite responder de forma más libre (Herman, 2022).
Tip práctico: Re-encuadre temporal: cuando sientas miedo o tensión, recuerda: “Esto es presente, no pasado”.
5. Crear vínculos que respeten el ritmo interno
Las relaciones más reparadoras no son las que “curan el trauma”, sino las que permiten que la persona se muestre a su propio ritmo. Esto puede incluir:
- Relaciones donde pedir espacio es seguro
- Vínculos donde se valida la experiencia corporal
- Conversaciones donde las emociones complejas son bienvenidas
- Parejas o amistades que no fuerzan la apertura
El objetivo no es “confiar sin miedo”, sino confiar con conciencia, sin perder contacto con la propia identidad.ç
La dimensión identitaria: confiar cuando eres expat
Para quienes viven fuera de su país, rehacer vínculos puede resultar especialmente desafiante. La ausencia de red, las diferencias culturales y la sensación de no pertenecer afectan el sistema de apego adulto.
Las investigaciones muestran que la estabilidad relacional se refuerza cuando la persona desarrolla un sentido interno de hogar, incluso si su entorno externo cambia (Ryder et al., 2021).
Esto incluye:
- Reconectar con el cuerpo como lugar de refugio
- Mantener vínculos elegidos y no solo vínculos heredados
- Crear rutinas que estabilicen el sistema nervioso
- Buscar relaciones donde exista sensibilidad cultural
Reflexión final
Rehacer vínculos después del trauma no consiste en “confiar como si nada hubiera pasado”. Consiste en confiar desde un lugar diferente, donde la seguridad interna y la conexión con el cuerpo guían el ritmo de la relación.
El trauma afecta los vínculos, sí. Pero también puede abrir una oportunidad para construir relaciones más conscientes, más respetuosas y más acordes a quién eres hoy.
Si deseas acompañamiento en este proceso, en Proyecto ART trabajamos integrando cuerpo, emoción y vínculo para ayudarte a recuperar la seguridad sin perderte en el camino.
Referencias:
- Gordon, K. C., & Baucom, B. R. (2023). Relationship maintenance and repairing trust after betrayal. Current Opinion in Psychology, 49, 101532. https://doi.org/10.1016/j.copsyc.2022.101532
- Herman, J. L. (2022). Trauma and recovery: The aftermath of violence—from domestic abuse to political terror (Updated ed.). Basic Books.
- Lyons-Ruth, K., Bureau, J. F., Holmes, B., & Easterbrooks, M. A. (2006). Borderline symptoms and suicidality/self-injury in late adolescence: The role of attachment disorganization. Development and Psychopathology, 18(2), 419–432. https://doi.org/10.1017/S0954579406060227
- Ogden, P., & Fisher, J. (2015). Sensorimotor psychotherapy: Interventions for trauma and attachment. W. W. Norton.
- Porges, S. W. (2011). The polyvagal theory: Neurophysiological foundations of emotions, attachment, communication, and self-regulation. W. W. Norton.
- Price, C. J., & Hooven, C. (2018). Interoceptive awareness skills for emotion regulation: Theory and approach of Mindful Awareness in Body-Oriented Therapy. Frontiers in Psychology, 9, 798. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2018.00798
- Ryder, A. G., Alden, L., & Paulhus, D. L. (2021). Culture and the self: Implications for mental health and interpersonal functioning. Annual Review of Clinical Psychology, 17, 233–260. https://doi.org/10.1146/annurev-clinpsy-081219-102110
- Schore, A. N. (2021). Right brain psychotherapy. W. W. Norton.
- Van der Kolk, B. A. (2014). The body keeps the score: Brain, mind, and body in the healing of trauma. Viking.