Miércoles 20/05/2026
FOTO: Katarina Wolnik Vera
Texto: Toni Galindo
Más allá de los síntomas
Cuando alguien ha vivido una experiencia traumática, es habitual enfocarse en los síntomas: el miedo, la ansiedad, los flashbacks. ¿Alguna vez has sentido que hablar solo de esos síntomas no captura lo que realmente se quebró dentro? Lo cierto es que el trauma no es solo un conjunto de síntomas a eliminar, sino una herida que se despliega en el cuerpo, en las emociones y, especialmente, en la forma de vincularse con otros.
El trauma relacional—especialmente cuando la herida proviene de relaciones cercanas—afecta de manera profunda cómo experimentamos la confianza. Dos personas pueden compartir la misma etiqueta diagnóstica de trastorno de estrés postraumático, pero una podría sentirse segura con un terapeuta compasivo mientras que otra tiembla de miedo ante cualquier cercanía. No es lo mismo recuperarse teniendo apoyo que hacerlo en soledad. La diferencia fundamental es que el trauma se formó en las relaciones, y por eso la recuperación también debe desplegarse a través de ellas.
En realidad, el cambio del sistema nervioso, la base de toda recuperación, ocurre cuando el cuerpo experimenta de forma repetida que la cercanía no conduce inevitablemente al daño. No se trata solo de entender intelectualmente lo que pasó, sino de que el sistema nervioso lo pueda sentir. Por eso la terapia no puede ser únicamente técnica; debe ser reparadora.
La reconstrucción como proceso lento y gradual
Rehacer vínculos después del trauma no es un proceso rápido, y ciertamente no es lineal. A menudo implica retrocesos, días en los que la confianza parece desmoronarse de nuevo. Pero cada experiencia pequeña de seguridad—una promesa mantenida, una ruptura reconocida y reparada, una palabra de contención cuando el miedo sube—va escribiendo una nueva historia en el cuerpo.
El trabajo terapéutico se enfoca en que la persona pueda sentirse como una base segura: alguien que está ahí, consistentemente, quien puede tolerar los silencios incómodos, quien no abandona cuando emergen las emociones más profundas. No se trata de esperar un terapeuta perfecto, sino de experimentar a alguien lo suficientemente cercano, consistente y comprometido para que la relación misma se convierta en una experiencia de sanación.
Además, la reconstrucción de la confianza se trabaja en pequeños pasos deliberados. Aprender a solicitar ayuda con personas de confianza, establecer límites claros y reconocer cuándo alguien es fiable son habilidades que se desarrollan poco a poco. No hay que apresurarse; lo importante es que cada persona pueda elegir el ritmo.
Confiar sin perderse en el camino
Una de las mayores paradojas después del trauma es esta: se quiere confiar, pero existe el miedo profundo a ser herido de nuevo. Estas preguntas no son paranoia; son la voz prudente de alguien que ya ha aprendido que la cercanía puede doler.
Confiar sin perderse significa poder reconocer las señales de seguridad: la fiabilidad, la responsabilidad, la empatía genuina y la congruencia entre lo que alguien dice y lo que hace. Significa también poder decir “no” sin culpa, poder alejarse de quienes no merecen esa confianza y mantener la propia integridad mientras se abre la puerta a nuevos vínculos.
Lo esencial es que la recuperación del trauma no es simplemente “superarlo”, sino aprender a vivir de manera más plena, a reconectarse con uno mismo y a reconstruir la confianza desde una posición de mayor sabiduría. No es volver al punto de partida como si nada hubiera ocurrido; es avanzar desde donde se está, integrando la experiencia.
Es un proceso de comprensión y acompañamiento, donde lo importante no es únicamente identificar el daño, sino entender la historia que hay detrás y recuperar la capacidad de elegir con mayor conciencia. El trauma no es un diagnóstico que define quién eres, sino una experiencia que has vivido y de la que puedes sanar. Ver la reconstrucción de vínculos como un punto de partida, no de llegada, es abrir la posibilidad de un futuro donde la confianza vuelve a ser posible.
Referencias:
- Bowlby, J. (1989). Una base segura: aplicaciones clínicas de la teoría del apego. Paidós Ibérica.
- Formación Psicoterapia. Seguridad emocional en trauma complejo: guía para clínicos. https://formacionpsicoterapia.com/blog-psicoterapia/seguridad-emocional-trauma-complejo/
- Muller, R. (2020). El trauma y la lucha por abrirse. De la evitación a la recuperación y el crecimiento. Desclée de Brouwer.
- Ogden, P. y Fisher, J. (2016). Psicoterapia sensorio-motriz. Asociación Española del Trauma Psicológico.
- STAIR/STAIR-Narrative Therapy. Pautas de tratamiento para trauma complejo con enfoque en regulación emocional e interpersonal. VA/DoD 2023